8 dudas (resueltas) sobre el GLP para tu auto

Dada la carestía (y la escalada de precios) de los combustibles tradicionales, los alternativos van ganado relevancia poco a poco. Y a falta de que el coche de hidrógeno se materialice y los eléctricos aumenten su autonomía, el GLP centra la atención de la mayoría. Pero aún hay muchas dudas sobre su uso; resolvemos las más frecuentes.

Que los coches funcionen mediante gas no es nada nuevo. Fuera de nuestras fronteras, diversas crisis relacionadas con el crudo llevaron a mover los automóviles con los carburantes más diversos durante períodos puntuales a lo largo del siglo XX.

  • En algunos lugares, estos “combustibles eventuales” han convivido con los más clásicos hasta nuestros días, como el etanol o el biodiésel. Y por aquí, los taxistas usaban butano no hace mucho tiempo atrás. Más recientemente, los autobuses “ecológicos” de un buen puñado de ciudades están desplazándose gracias al gas natural. El asunto no nos coge de nuevas, así que la desconfianza hacia la novedad, motivo por el que muchos desdeñan esta tecnología, en este caso tiene poco sentido.

1. ¿Qué es el GLP?

Dentro del “mundo a gas” que se nos oferta, hay un protagonista destacado: el GLP, también denominado “autogás”. El Gas Licuado de Petróleo es una mezcla de los gases propano y butano disueltos en petróleo y obtenidos durante el refinado de éste. Aunque en su origen es, como su nombre indica, un gas, es fácil licuarlo sometiéndolo a temperaturas muy bajas, cercanas a los 40 grados bajo cero.

Su coste por litro, en gasolinera, es aproximadamente la mitad que el de la gasolina, y  su incorporación a la mecánica no implica una modificación importante del motor (ni trae aparejada una merma de prestaciones). Por otro lado, contamina mucho menos, ya que un vehículo funcionando con GLP emite un 15% menos de CO2 y entre un 70 y un 90% menos de óxidos de nitrógeno. Su peligrosidad no va más allá de la de cualquier otro combustible inflamable.

2. ¿Es caro convertir un motor de gasolina en uno de GLP? ¿Es complejo?

La conversión no implica mucho problema. Básicamente, se trata de contar con un depósito específico en el maletero, con su correspondiente toma de llenado, y con los conductos pertinentes hasta la admisión de motor, donde se incorporan válvulas que abren y cierran el paso de gasolina o gas según se esté usando uno u otro carburante.

Esta transformación en Motor Gas tiene un coste que va desde los 1.800 soles (por una instalación básica).También es cierto que hay cada vez más marcas de coches que ofrecen en su gama algún modelo con esta dualidad de funcionamiento ya montada desde fábrica.

3. ¿Puede convertirse un motor diésel a GLP?

Hoy por hoy, la conversión sólo está disponible para coches gasolina, usándose el GLP para diésel únicamente como “aditivo” en muy baja cantidad. Y es que el autogás necesita de una chispa para funcionar, esto es, no explota por compresión -como el gasóleo-.

4. ¿Puedo convertir un motor turbo a GLP?

Aunque la mayoría de los coches que usan GLP son de mecánica atmosférica, su utilización puede ampliarse sin miedo a los automóviles dotados de turbo. Es más, algunos de éstos parecen correr más, ya que el gas llega muy frío a la admisión, reforzando el efecto del intercooler y dándonos algún caballo extra… Al menos, son las impresiones de aquellos que han conducido coches turbo a GLP.

5. Precio y disponibilidad del GLP

Respecto al coste de repostaje, es un gusto. Llenas al precio de 1988. Lo que pasa es que generalmente estos depósitos, por ser accesorios y complementarios al de la gasolina, suelen ser más pequeños… Raro es que quepan más de 30 litros. Lo bueno, es que en la actualidad se puede encontrar en cualquier lugar estaciones de servicio con este combustible. Además , si se acaba el gas siempre podrás contar con la propulsión tradicional. Y siendo previsor, esto no es ningún problema. Clientes afirman que han conducido coches a GLP sin tener que usar su combustible ordinario en días.

6. ¿La conversión a GLP resta potencia al motor?

Con el tema de las prestaciones hay cierta suspicacia. Por regla general, doy por bueno el hecho de que no se ven afectadas… pero hay que matizar que esto se cumple según en qué caso. Cuando más sencilla sea la mecánica y más tranquilo sea el coche, apenas habrá diferencia. Sin embargo, si nos metemos en terreno más aspiracional y deportivo… mejor elegir otra cosa. 

La emisiones que medimos con este vehículo sí que bajaron considerablemente, mientras que su consumo tampoco varió de forma sensible.

Aunque no recomiendo la conversión en este tipo de automóviles deportivos, es una manera de añadir un “modo ECO” a su mecánica para circular en el día a día “limpio y barato” y, de vez en cuando, activar el depósito de gasolina para quemar adrenalina y rueda (dentro de un circuito, claro).

7. ¿Perderé la garantía de mi coche nuevo si instalo un sistema GLP?

Las marcas consultadas han sido tajantes: sí, en todo lo referente a averías mecánicas. No me esperaba otra cosa…  Pero bueno, como el sistema se puede montar tan pronto como tarde… valora tú el momento. 

8. Entonces, ¿Conviene instalar un sistema GLP para mi automóvil? 

Qué mejor forma que decidir que viendo las ventajas que ofrece un sistema GLP:

 ◘Menor coste: El GLP puede costarte por litro casi la mitad de la gasolina. Aunque su consumo es algo mayor, a la larga compensa. Actualmente es el carburante más económico del mercado y no puede competir con ningún otro.

 

 Respetuoso con el medio ambiente: Los vehículos que se propulsan por GLP son mucho más ecológicos, ya que emiten un 15% menos de CO2 y entre el 70% y el 90% menos de nitrógeno.

Reduce los niveles de ruido del motor y hace que este arranque y funcione de una manera mucho más suave, desgastándolo menos.

Mayor autonomía: con GLP un vehículo dispone de hasta 500 km de autonomía.

Menores costes de mantenimiento: como hemos dicho antes, el GLP es más beneficioso para el motor del coche que la gasolina y, por lo tanto, sufre menos averías por lo que mantenerlo será más económico.